Agustín Bustos y Enrique Páez se preparan para la velada boxística

Los boxeadores luleños se ponen a punto para las peleas en octubre.


Bustos (izquierda) y Paéz (derecha): dos luchadores de vida.


 Los púgiles contaron sus vivencias en el deporte y las expectativas que mantienen para el futuro inmediato, que a base de entrenamientos, esperan que les sea muy prometedor.


Agustín Bustos es el de más experiencia y sueña con ser el campeón tucumano de peso medio. El púgil recordó sus comienzos en el deporte. "Gracias a mi madre me incliné por el boxeo. Ella me regaló unos guantes y una bolsa. Comencé a los 12 años por una lesión en mi pierna y fue lo más acertado que hice". 

 El debut siempre está acompañado de los nervios, por eso el luleño contó en qué pensó aquella vez para aplacar las ansias: "Cuando tuve mi primera pelea profesional se me vinieron un montón de cosas a la cabeza. Una, por ejemplo, es el recuerdo de Omar Carrizo, un gran amigo que falleció. Él fue quien siempre confió en mí y cuando estuve arriba del ring -ya por pelear- siempre estuvo presente en mi cabeza". 


Contó que una vez comenzada con la aventura arriba del cuadrilátero, Agustín le pasó un hecho peculiar que le marcó: "Cuando fui al pesaje, el boxeador con el que iba a pelear estaba acostado en la silla, relajado. Era un peleador ya con varias peleas ganadas. Por suerte jamás me intimidó. Cuando me iba de la zona de la balanza, este muchacho se río de mí. Después, en la pelea, logré ganarle. Me demostró que no hay que creérsela".

Todo ser humano tiene problemas -a mayor o menor escala- y Bustos no es la excepción. El boxeador tuvo una etapa difícil a nivel personal, y no tuvo problema en hablar de ello, siempre agradeciendo a su religión y a su familia por ayudarlo a seguir adelante: "La batalla más dura que tuve fue haber entrado en los vicios y en la delincuencia, de lo cual me arrepiento muchísimo, por poner en riesgo mi vida y la de los demás. Me relacioné con las personas que no debía... ellos me querían ver derrotado. Pude salir de todo eso gracias a las personas que me hablaron de Dios y al apoyo incondicional de las personas más cercanas que tengo" . 


Por último,y ya adentrando al terreno de la pelea por el título, "Tito" contó cómo se prepara y lo que imagina cuando llegue ese día: "Entreno en dos gimnasios distintos, además los lunes, miércoles y viernes voy a plaza que está en la ciudad de Famaillá, en donde hago mucho aeróbico y técnica. Los martes y jueves entremo con mi profe Ruíz, quien me ayuda con muchas de las técnicas y pulimos los golpes. Me imagino lo mejor para la pelea. Me estoy preparando muy bien". 




Por otra parte Enrique Páez, es el debutante en el boxeo de esta dupla de entrevistados y contó lo que es entrenar con profesionales: "Siempre quiese competir y gracias a Dios que hoy es que tengo esa posibilidad. Por suerte puedo dntrenar con el futuro campeón. Es muy importante la enseñanza que me brinda día a día. Quiere lo mejor paea mí".

Antes de debutar, el joven púgil remarca cómo está viviendo sus días previos al inicio de su carrera como boxeador: "La ansiedad me está invadiendo pero estoy preparando para ese bendito día, el debut. Soy muy creyente y siempre deposito la confianza en Dios. Estoy a su disposición y sé que me ayudará a dar lo mejor de mí en cada pelea que dispute en un futuro".

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